19/11/09

Dos poemas

del fuego que trasciende el fuego lema

poemas greve
poemas de trujillo
poemas de miraflores
poemas de alto cuzco
poemas del chino fujimori
poemas del chino watanabe
poemas de la chinita limeña
poemas a las chibolitas
poemas de adán
poemas de moro
poemas de rose
poemas de lauer
poemas de pantigoso
poemas de valcárcel
poemas de lora y lora
poemas de barrenechea
poemas en el parque kennedy
poemas que llegan al siete de benavides
poemas de lince
poemas que salvarán iquique
poemas letales
poemas en singular
poemas en una cámara de gas
poemas en una plancha de juzgado público
poemas en wati
poemas en aymara
poemas en quechua
poemas donde la voz siempre repite walide
poemas de pescadores
poemas entre caballitos de totora
poemas en la banca del muelle
poemas con collares de piedras grises
poemas de ese encuentro en la fuente en el barrio de los artesanos
poemas de ese balcón de cuzco donde comimos sopa de zapallo
poemas de una estación de tren donde viajamos en diferentes vagones
poemas de cuecas
poemas de valses
poemas sobre los caballos que bailaban marineras en una fiesta en la playa
poemas sobre nuevas drogas
poemas que salvarán ayacucho
poemas vueltos al cero
poemas venéreos
poemas que se pudren
poemas sobre rastros de ciudades de cartón
poemas fanhos
poemas que pierden la cola como una lagartija
poemas que usan la palabra atroz
poemas con ojos de pájaro
poemas de curacaví
poemas del sueño en que siva golpea con ocho y doce y veinticuatro puños a un vagabundo
poemas de los morochucos
poemas en el hospital dos de mayo
poemas y cartas desde la calle sicomoro
poemas con la palabra yoli
poemas con la palabra iglú vejado rabia levitar incomunicación
poemas galeotes
poemas sobre un grabado de alquimia china
poemas del naufragio en macau
poemas de ajenjo que no es lo que era que no es de hadas ni cosas licuándose
poemas que salvarán talca
poemas que salvarán antofagasta
poemas que salvarán uberlândia joinville cascavel paranaguá caxias
poemas legión de retiradas redenciones caídas paraderos cráneos planetas plomos tumores cajas negras enteros australes otros]
poemas bajo un sauce con vasos de vino entre la lluvia
poemas de leviatanes
poemas de cerdos que cruzan veloces el tinglado
poemas a mitras norte
poemas o nahuales
poemas como los portadores del trono que van por las montañas del país
poemas sobre el lago guaíba
poemas a los habitantes del triásico
poemas en túnel conceição que dicen “o imperialismo é um tigre de papel”
poemas flaite
poemas guatón
poemas pituco
poemas buceta
poemas bicha
poemas viado
poemas para prevaricar
poemas pilastra
poemas no piélago
poemas no invisibilidad
poemas de bajo flujo de infertilidad aislada
poemas como implantes de otros seres
poemas manifiesto
poemas en la rigidez mecánica de una vieja opinión tan estudiada sobre todo



Mercado negro

Tampoco dijo bienvenido a la inseminación provenzal
Cavagnari

Mi novia murió en la irrigación nutrida de los tábanos cierto día de febrero.
Mi prometida sepultó sus pulsos sobre una bandeja de luces focales.
Mi enamorada en el ajuar de opalinas.
Tridente para la lírica a dos.
Cabeza que poseía una conciencia de crisis.
Deshoras en ciudades.
Ecuménica luz de los perecederos.
Circulizada en la turbina indefinidamente.
Tuve malas palabras para infiltrar adentro de su nuca.
Tuve corceles nupciales enchufados al paso de un águila quieta.
Pero nada le sirve de corona celeste.
De agua estancada.
De recaer las caudas.
De persuasión contra el semicírculo de las mañanas.
No existe.

11/11/09

PLAN C, PLAN B: CINCO POETAS BRASILEÑOS

Escogí cinco poetas -nacidos entre 1973 y 1979- para delinear un mapa del Brasil actual. Encuentro al menos tres modos distintos de acometer el poema: el primero, en Laura Erber y Marília Garcia, se realiza en lo afectivo, intimista o anecdótico, en el margen casi de la ilusión cumplida o astillada, tiene como núcleo la imagen; el segundo, en Angélica Freitas y Ricardo Domeneck, cumple con la actualización de los ciclos literarios, los poetas son herederos y amos de un sentido crítico que destaca como recurso poético donde el humor, la ironía o los giros intelectualizados forman las bases de esta escritura; el tercero, en Delmo Montenegro, lo identifico con una obra que dada su obsesión firme, vasta y telúrica -a mi entender- es la nota discordante en la poesía brasileña actual, revuelve los más diversos códigos (gráfica, música, literatura clásica) que no excluyen juicios acerca del colonialismo (aquel Portugal invasor), los mecanismos del poema y la reescritura de un estrato mítico, todo ello como una necesidad de vislumbrar la apropiación de un lenguaje.*



Poema con fondo de Paul Von Ostaijen

Laura Erber (Rio de Janeiro, 1979)

Yo no puedo coleccionar los nombres de los terremotos japoneses
Yo no puedo coleccionar los nombres de los afluentes del Escalda
Nombres de los cazadores de diamantes
Nombres de besos flamencos
Nombres de estas tardes de lluvia
Nombres de estar sin ti pensando en la fuerza de los enclenques en la
Sangre del Tajo invadiendo el invierno de otro continente.
Yo no puedo, Paul,
Porque nadie puede.
Vamos a recomenzar
Es una noche de tregua y estamos desnudos
Yo te observo mientras tú escribes a las márgenes del canal de
donde el navío Nunca más saldrá para que los turistas entren para
sentir que en otra vida el Mar podría haber sido una vida entera.
Enciendo el radio y sintonizo tu poema con una canción de
adulterio el resto De una carreta de bueyes fuera de la neblina dentro de la
neblina
donde mi Recuerdo trata de fijarse
Pero no puede
Porque de repente yo desee fijarlo muchísimo aquí conmigo al
reverso de una Foto tuya, en tu silencio, en tu silencio tácito,
Paul,
Pero nadie puede.



en la bañera con gertrude stein

Angélica Freitas (Pelotas, 1973)

gertrude stein tiene un culote hazte para allá gertrude stein y cuando ella hazte para allá hace un ruidero como si alguien pasara un paño mojado en la vidriera enorme de un edificio
público
gertrude stein de aquí para acá tú el pañito de lavar atrás de la oreja es todo tuyo de aquí para
acá yo el patito de goma es mío y así quedamos satisfechas
pero gertrude stein es payasa cree chistoso echarse un pedo bajo el agua ¿no es así gertrude stein? no es posible que a alguien le guste tanto ponerse pesado
y luego como la bañera es suya quita el tapón y me roba la toalla
y sale corriendo encuerada el culo enorme bajando la escalera y tomando las calles de
st.germain-de-près



Beppo Now

Delmo Montenegro (Recife, 1974)

desde Edgar Allan Poe
The Philosophy of Composition (1846)
— queremos explicaciones
——— de más — tal vez porque
el poema
, no esté entre nosotros
— a no ser como farsa ———
suturas, ataduras
, remiendos
— médula, no
pré-
texto ————— ninguna Glaukopis
Athena
para
vigilarnos ——
no — esto no
es la poesía —— ninguna Glaukopis
para
vigilarnos

poesía,
— hamburger de espejismo —



plan b

Marília Garcia (Rio de Janeiro, 1979)

hola, spleen, dice. nos cruzamos
en una laguna de arrecife
sentada en el banco de atrás
miraba por el vidrio azul cobalto
a 3000 kilómetros del punto en que
lo dejara. hola, spleen, habló
detrás del vidrio. una línea esconde
otra línea, la voz esconde lo que realmente
quiere decir (allí no tenía voz)pensaba en la carta sin
remitente en alguna manera de desaparecer pensaba
en las esculturas sonoras (¿no había un
plan c? para dónde
seguía)

era como descubrir el surco
cerrado de un disco y quedar
rodando en el loop de aquella melodía
circular. hace falta una lengua
para eso.

hola, spleen, dice
pero no hablaba de la latitud
en el mapa, eran peces
en el fondo del océano con el cartílago
luminosos derritiendo en los ojos
y la única preocupación cuando
entró era el sonido detrás de la voz de ella:
saber si está triste hace un año
o hace 24 horas

(de regreso, pasa a coleccionar
objetos. la venganza comienza en un acuario
es como perforar la realidad con la
realidad, decía, quedarse en el cuarto midiendo
el nivel del mar para descubrir
donde poner los peces)



cuerpo

Ricardo Domeneck (Bebedouro, 1977)


cuer.po
s. m. cuerpo ['kuerpo]. pl. cuerpos. De
nadie. Masa
y peso
(favor de no confundir)
anexados a superficies
de código binario
aka masculino y femenino.
1. a. Geografía de posicionar-se. Área con fronteras definidas; porción de espacio un soñar de diccionarios.
1. b. Locus de focus en terror, hocus pocus de la lógica en orificios húmedos.
1. c. Carcasa. "¡De vuelta a la realidad!".
Se dice
que el mismo aire
no puede circundar
dos al mismo
tiempo.
2. a. Padrón de apariencia peligrosa para la mecánica de la pureza; la ilusión de la higiene.
2. b. No un árbol.
Los colores son encomendados de acuerdo al gusto.
La entrega sigue reglas de fabricación genética. Ejemplares pelirrojos
anexados a un pene
son un manjar.
3. a. No confiable en impermeables. Temporal y de oscilaciones frecuentes. "Ya voy."
3. b. Un grupo de errores y equívocos reputados como una sanidad; una Corporación S.A.
Pero la esfera
privada
también es una pesadilla.
4. a. Establecimiento comercial. Para instrucciones, referirse al manual, al oral.
Sonido
conocido como voz
pégalo
a su definición.
5. Jerigonza que no suda en fotografías:
5. a. Anal tomía. La mayor pieza de la fricción.
5. b. Maquinaria para la producción de líquidos.
5. c. Exclusivo para índices y apéndices.
5. d. Destinado a lubricantes.
Si es cortado o perforado, tiende a tornarse más atento.
6. Masa de materias y materia de harapos.
Dale agua,
hazlo celeste.
7. a. Una recopilación o cantidad de material o información: la evidencia de su inflación.
USTED ESTÁ AQUÍ
en un mapa.
8. Mobiliario confortable que requiere manutención.


*Colaboración para la revista Los perros del alba

28/10/09

Paranoia




Hace poco comencé a traducir el libro Paranoia de Roberto Piva,estos son algunos poemas:



POEMA SUMERGIDO


Yo era un poco de tu voz violenta, Maldoror,
cuando los cilios del ángel verde arrugaban las
chimeneas de la calle donde caminaba
Veía a tus muchachas destruidas como ranas por
una centena de pájaros fuertemente de paso
Nadie lloraba en tu reino, Maldoror, donde el
infinito posaba en la palma de mi mano vacía
Y niños prodigio eran maltratados por el Alma
ausente del Creador
Había un revolver imparcialísimo vigilado por las
Amibas en el tejado roído por la orina de tus
mariposas
Un jardín azul siempre enorme arrojaba manchas en mis
ojos inyectados
Yo caminaba por los callejones mirando con alucinada ternura
a las muchachas en la gran farra de los canteros de
insectos perturbados
Tu canto insatisfecho sembraba el antiguo clamor de los
piratas mutilados
Mientras el mundo de formas enigmáticas se desnudaba
para mí, en leves mazurcas



PARANOIA EN ASTRACÁN


Yo vi una linda ciudad cuyo nombre olvidé
donde ángeles sordos recorren las madrugadas tiñendo
sus ojos con lágrimas invulnerables
donde niños católicos ofrecen limones a
pequeños paquidermos que salen escondidos de los corrales
donde adolescentes maravillosos cierran sus cerebros
a los tejados estériles e incendian internados
donde manifiestos nihilistas distribuyendo pensamientos
furiosos acometen la descarga sobre el mundo
donde un ángel de fuego ilumina los cementerios
de fiesta y la noche camina en su hálito
donde el sueño de verano me tomó por loco y decapité
al Otoño de su última ventana
donde nuestro desprecio hizo nacer una luna
inesperada en el horizonte blanco
donde un espacio de manos rojas ilumina aquella
fotografía de pez oscureciendo la página
donde mariposas de zinc devoran las góticas
hemorroides de las beatas
donde las cartas reclaman drinks de emergencia
a lindos tobillos arañados
donde los muertos se fijan en la noche y aúllan
por un puñado de penas lánguidas
donde la cabeza es una bola digiriendo los acuarios
desordenados de la imaginación


VISIÓN DE SÃO PAULO DE NOCHE

Poema Antropófago bajo Narcótico

En la esquina de la calle São Luiz una procesión de mil
personas enciende velas en mi cráneo
hay místicos hablando idioteces al corazón de las viudas
y un silencio de estrella partiendo en vagón de lujo
fuego azul de gin y tapiz coloreando la noche, amantes
chupándose como raíces
Maldoror en copas de marea alta
en la calle São Luiz mi corazón mastica un pedazo de
mi vida
la ciudad con chimeneas creciendo, ángeles limpiabotas con
su argot feroz en la alegría plena de las plazas,
muchachas desharrapadas definitivamente fantásticas
hay un bosque de cobras verdes en los ojos de
mi amigo
la luna no se apoya en nada
yo no me apoyo en nada
soy un puente de granito sobre llantas de garajes subalternos
teorías simples escaldan mi mente enloquecida
hay bancos verdes desplegados en el cuerpo de las plazas
hay una campana que no repica
hay ángeles de Rilke dando las nalgas en los mingitorios
reino-vértigo glorificado
espectros vibrando espasmos
besos resonando en una bóveda de reflejos
grifos tosiendo, locomotoras aullando, adolescentes
roncos enloquecidos en la primera infancia
los malhechores juegan yoyo en la puerta del Abismo
yo veo a Brama sentado en flor de loto
Cristo robando la alcancía de los milagros
Chet Baker gañendo en la vitrola
yo siento el choque de todos los hilos saliendo por las puertas
rotas de mi cerebro
yo veo putos putas patanes torres plomo placas
chopes vitrinas hombres mujeres pederastas y
niños se cruzan y se abren en mí como luna gas
calle árboles luna medrosos surtidores colisión en el puente
ciego durmiendo en la vitrina del horror
me disparo como una tómbola
la cabeza hundiéndoseme en la garganta
llueve sobre mí mi vida entera, angustia ardo
me agito
en las tripas, mi amor, yo cargo tu grito como
un tesoro enterrado
quisiera derramar sobre ti todo mi epiciclo de
ciempiés libertos
asco furia de ventanas ojos bocas abiertas torbellinos de
vergüenza, correrías de marihuana en picnics
flotantes
avispas paseando en respuesta de mis ansias
muchachos abandonados desnudos en las esquinas
angélicos vagabundos gritando entre las tiendas y los
templos entre la soledad y la sangre, entre las colisiones,
el parto y el Estruendo


LA PIEDAD


Yo rugía en los poliedros de la Justicia mi momento
abatido en la extrema palizada
los profesores hablaban del afán de dominar y de la
lucha por la vida
las señoras católicas son piadosas
los comunistas son piadosos
los comerciantes son piadosos
sólo yo no soy piadoso
si yo fuera piadoso mi sexo sería dócil y sólo se erguiría
los sábados de noche
yo sería un buen hijo mis colegas me llamarían
matadito y me harían preguntas ¿por qué el navío
boya? ¿por qué el clavo se hunde?
yo dejaría proliferar una úlcera y admiraría las
estatuas de fuertes dentaduras
iría a bailes donde no podría llevar a mis amigos
pederastas o barbudos
yo me universalizaría en el sentido común y ellos dirían
que tengo todas las virtudes
yo no soy piadoso
nunca podré ser piadoso
mis ojos retiñen y se colorean de verde
Los rascacielos de carroña se descomponen en los
Pavimentos
los adolescentes en las escuelas bufan como perras
asfixiadas
arcángeles de azufre bombardean el horizonte a través
de mis sueños


PLAZA DE LA REPÚBLICA DE MIS SUEÑOS


La estatua de Álvares de Azevedo es devorada con
paciencia por el paisaje de morfina
la plaza leva puentes aplicados en el centro de su cuerpo
y niños jugando en la Tarde de estiércol
Plaza de la República de mis Sueños
donde todo se hizo fiebre y palomas crucificadas
donde beatificados vienen a agitar a las masas
donde García Lorca espera a su dentista
donde conquistamos la inmensa desolación de los días
más dulces
los muchachos tuvieron sus testículos espetados por la
multitud
los labios coagulan sin alarde
los mingitorios ocupan un lugar en la luz
y los cocoteros se fijan donde el viento desordena
los cabellos
Delirium tremens delante del Paraíso culos lampiños
sexos de papel ángeles acostados en los canteros cubiertos
de cal agua humeante en los retretes cerebros
surcados de gestos
los veterinarios pasan lentos leyendo Dom Casmurro
hay jóvenes pederastas embebidos en lila
y putas paseando con la noche en torno de sus uñas
hay una gota de lluvia en la cabellera abandonada
mientras la sangre hace naufragar las corolas
Oh mis visiones recuerdos de Rimbaud plaza de la
República de mis Sueños última sabiduría
volcada en una puerta santa


POEMA DE ARRULLO PARA MÍ Y BRUEGHEL


Nadie ampara al caballero
del mundo delirante

Murilo Mendes

Yo te escucho rugir a los documentos y a las multitudes
denunciando tu agonía a las enfermeras
desarticuladas
La noche vibraba el rostro sobrenatural en los tejados
manchados
Tu boca engullía el azul
Tu equilibrio se desprendía en las voces de las alucinantes
madrugadas
En las discos donde comías pickles y leias San Anselmo
en las desiertas ferrovías
en las fotografías inaccesibles
en las cúspides humedecidas de los edificios
en las borracheras de jerez sobre los túmulos
Las leguminosas se lamentaban madurándose contra el
viento
las drogas daban muchísimo movimiento a los ojos
Saltimbancos de Picasso conociéndote en un callejón
maldito y los ruidos se agachaban en mis ojos
turbulentos resta decir una palabra sobre los robos
mientras los cardenales nos saturan de consejos
bienaventurados y la Virgen lava su culo inmaculado
en la pila bautismal
Rechinan los dientes de la memoria
secretos públicos se pulverizan en algún punto de
América peces trabados se sientan contra la noche
El parque Shangai es conquistado por la luna
adolescentes se besan en el tren-fantasma
sargentos se redondean en el palacio de los espejos
Yo recorro todas las barracas
atropellando ángeles de la muerte chupando helado
los hilos telegráficos simplifican las inundaciones y las sequías
los teléfonos anuncian la disolución de todas las cosas
el paisaje rájase de encuentro con las almas
el viento sur sopla contra la soledad de las ventanas y las
gayolas de carne cruda
Yo abro los brazos a las grises alamedas de
São Paulo
y como un esclavo voy midiendo la vacilante música
de las flamas

22/07/09

Orgullo Chiva / 7 poetas de Guadalajara / Patricia Mata





Patricia Mata
Guadalajara, Jal. 1985.
Formó parte de la revista de creación cultural Papalotzi como miembro del consejo editorial. Realizó un taller de niños escritores con los que ha realizó las antologías Cuentos de los niños escritores I y II.
Ha participado en las antologías Cien poetas del mundo (Zamora, Michoacán), Poetes americanes nascudes a partir de 1976 (Valencia, España) en versión electrónica, Mariposario (Guadalajara, Jal.) y Mujer rota, homenaje a Simone de Beauvoir (Guadalajara, Jal.).
Ha participado en el IX y X Encuentro Internacional de poetas y escritores (Zamora, México, 2005 y 2006); en el IV Festival de Poesía Joven Novísima Verba (Lima / Cusco, Perú, 2005) y en el III Encuentro Internacional de Escritores, homenaje a José Agustín (Guanajuato, México, 2006) y en Chiapas de poesía (Chiapas, México, 2007).





Poemas




los oídos de mi padre ya no necesitan caracoles
para tener olas
ruido que pertenezca a lugares soñados

para sanar heridas había limones
montes negros
para la caída

traduzco el lenguaje
de una llamada que se corta

mi padre es compositor porque es sordo






mostrar la casa desnivelada
focos fundidos
y la niña jugando con moscas
a falta de salud

no: la niña triste

la rueda
de una fortuna calcina

él conduce
la lleva cuesta arriba
para no sentir el abandono

pero niña sólo piensa en precipicio






miedo
por todas las semillas que tragué
en accidentes

pero sería hermoso tener un árbol
en el estómago

ramas partiendo cuerpos
y creciera un árbol en la panza de los niños
brutal el daño

me pasaron muñecas de papel en silencio
sube y baja de troncos encimados

te digo
tenía miedo
y asco para vomitar

tanta angustia de volverme sube y baja

pero nada
mayor susto los muñecos de alambre

esperé como esperan las mujeres
una patada
círculos de madera






no temían las azoteas tanta infancia
venía la virgen y los primos
de barrios lejanos

para sanar los miedos
dejar de respirar
hay aviones enterrados que esperan
transformamos los pasos en flechas
porque tenía fe de volver los domingos

los faros de mi abuela eran fantasmas
los faros de mi abuela la llevaron a la tierra

yo quería ir a la tierra

mi abuela se volvió flor
Margarita o lluvia

la danza
de velas en Chamula
es como sus faros pero ahora luminosos
libres de cáncer
enfisema o azúcar elevada

yo quería ir a la tierra

el niño dios no era tan dulce
como para hacerme flor o ceniza

es que dios tiene un espejo enorme
para cubrirse de reclamos






de lejos
se reconoce nuestra afasia
cerradura y balbuceo

desencajo el tambaleo del zafado
la lengua

¿está vivo el desecho que nos habla?

debes ponerte los tacones
para trozar el adobe
o ser tan directo como un perro con rabia
y morder a tu padre

20/07/09

Orgullo Antichiva / 7 poetas de Guadalajara / Fanny Enrigue





Fanny Enrigue (Guadalajara, 1976) Es doctoranda en filosofía por la Complutense de Madrid. Fue beneficiaria del Programa de estímulos a jóvenes creadores (2004-2005). Ha publicado en revistas como "Reverso", "Metrópolis" y diversas antologías. Es autora del poemario Sucesión de la sombra (Paraíso Perdido/Santa María Juana, 2007).




Poemas



No ha podido dejar de verlo dormido, muerto
inventa la música para saltar a su abismo, le atormentan los minutos
de un solo piso y los minutos con demasiados escalones
había olvidado sus dosis diarias de decapitación, comenzar
a desangrarse (hasta alucinar) con letras.
estira la voz para ver cómo se le pierde
y la dificultad de hallar precipicios.
si cada paso en la cuerda fuera dado sobre su cuerpo…

para acercarse a sus huesos ella necesita contar con las traiciones
como con las costillas,
la certeza de que nos seguirán pasando trenes
(en los que algunos se fugaron y después
pasaron año sin verano, un año en que la gente tenía sed
y sólo había sangre como bebida).
los precipicios siempre están en presente, impredecibles, imposibles
los precipicios son la voz
que no puede beber otra cosa.

en la punta de los colmillos ella siente su piel
él abre los ojos y pide más ajenjo.






Ayer ya no quise abrir los ojos porque si lo hacía no iba a encontrar tu cardo,
en el día mudo
la tarde se afiló como premonición de los sicarios
eran párpados extendidos el modo de poseer tu veneno
¿por qué los mismos juegos de fuga
por qué no comencé a estudiar ahora los libros que vienen de basureros, las palabras de vagabundos, tus himnos absolutos al alcohol?

algún día mataré a quien sea, algún día que esté en la playa y el sol empiece a joderme como te jode a ti. algún día me mataré.
ya no será necesario decir cosas inteligentes o tener un comportamiento sensato.
¿por qué el empeño en bostezar?
si hubiera bebido un poco más allá, estaría en la banqueta con unas botellas vacías
haciendo el amor a tu locura
o estaríamos los dos violando cualquier cosa
llenándonos de balas.

tal vez fue la mañana lo que nos hizo vernos con extrañeza
fragilidad de fibras de quienes no han dormido
no han dormido
nunca
aunque hayan fingido hacerlo.
alguien preguntó si había intentado oír cien veces seguidas una canción
y yo dije cien veces tu nombre
hasta que me derretí en las manos
fui la devastación en que te montas cada noche para mentirme
como los mejores demonios.
ya me habías soñado deshecha
habías visto los estragos de repetirme durante una hora
y yo pregunté qué tanto miedo da decir tu nombre más de cien veces
qué tanto miedo da la demencia.

pero tiemblo por esta rabia que parece serpiente
entumecimiento,
tiemblo con nuestras voces desgarradas que no terminan por quemarnos.
imposibilitada para salir de casa a otro sitio que no seas tú
he regado las flores.

¿por qué no puedo escribir con la tristeza tranquila de quienes se abrazan a oscuras
en los rincones de manicomios?





i.


Todo estaba desde siempre
perdido
en castillos en llamas
perdido, pero desde siempre
el deseo ha dicho y el deseo
no admite concesiones
fuimos los súbditos
hasta que las rodillas y era imposible
encontrar algo
de polvo en la encrucijada

fuimos los amos aquejados por males antiguos
y no, aquí no duele nada
y continúate observando las marcas de cadenas
ahoguémonos en los océanos de Brueghel
por el placer del daño
por conceder a la duda la sabiduría
de los demonios





ii.


concedamos a la carne su eficacia
su persistencia histórica
para partirnos, devenir banquete sagrado
alimentar a los vástagos
—huérfanos insaciables—
con nuestros despojos, ignoremos la ira
de los dioses, que el castigo o el infierno
pueden tener la misma crueldad
que estas paredes, nuestras ruinas
resurrecciones en medio del asfalto

otorguemos a la piel el peso de la piedra
a punto del cráneo
al choque más abrupto, la mutilación de órganos
encumbremos la velocidad más rápida
—que es siempre la más lenta—
con la devoción del caníbal
ante el cuerpo de su enemigo más deseado

alabemos la carne y sus destrucciones






Le había usurpado un nombre
para pensarlo, sus visiones
más inhóspitas
devastando
la primera palabra,
colmillos cuando eran inocentes.

porque a las cuatro de la mañana, dormida
luego de abrirse como el mar
en que los animales despiertan de noche
las palabras son el peligro menos inminente,
uno cree que las tiene adentro de la boca
y ya se han convertido en narcótico,
estupefaciente a dos manos, un solo abismo y catástrofes,
llenas de algas y pescados muertos.

cantó bajo sus bestias cuando ya fue imposible
tapar el rostro con las manos
para desaparecer
no sabía lo azaroso de la fuga cuando él la tocaba en sus delirios
más tristes, no sabía
que en la fuga nunca se llega a ninguna dirección
(un urbanista borracho ha entrado en la obra, ha jodido la obra.
un borracho tiene las páginas en que no se ha escrito nada).

ella pensó que en los basureros deben encontrarse
los tesoros más despreciados
le pidió dormir en una banqueta, frío y botellas,
esperando rescatar esos tesoros
cenizas
al amanecer, nada
por la noche
(sueños de suicidio, sueños de asesino,
pero sueños
y otra vez
la esperanza, qué hacer con esa maldición
¿de qué lado está lo roto?
¿de qué lado importan
las alergias, las fabulaciones?).






Desde el desierto, las lindes
se confunden con arena, con todo lo que se deshace
esta forma tan dolorosa
de amar y ser espinas
noche que digo sola y digo caverna, ataduras, digo puerta, ventana, abismo
a lo lejos
alguna canción recuerda trizas de sueño
y el ajenjo acaricia la lengua

las noches se vuelven blancas y vienen otros demonios a poblarme
demonios que no se parecen nada a tus caricias
pero están lejos como alguna banqueta o mi promesa imposible de silencio
promesa invisible de irte creando cada horca, cada dedo
brutal sobre mis piernas
irte creando lágrimas, restos sobre mí.
puedes crecerme en este cementerio hoy
que mis muertos cantan e ignoran la palabra para irse
no caen
de cantar viejos estertores
no se derrumban (árboles que manan sangre)
puedes llamarme, mis muertos han acudido
a cada una de tus ceremonias, se te han ofrecido a bajo sueldo por lujuria y dolor, hasta cantar un poco más

basta del insomnio, repite la tierra sobre la que los muertos danzan
basta de sus pisadas de ceniza
por qué cada noche,
cada delirio tengo que poner tu máscara, ciega para ver otra cosa
ciega para verte, te absorbo como al veneno más letal
al veneno y al deseo
de invocarte como a un lord desolado, sin cabeza
que se me esparce como la mejor de las mentiras, el ajenjo
tu piel como el mejor de los disfraces
para
perderme

dónde queda este pedazo de tiempo si tengo que desandar la ruta
y volver cuando los pies
despegados
de la tierra.
giro hasta inventar otros viajes donde estás en un sepulcro diferente.
dónde queda este pedazo tuyo,
tus minutos caníbales que me dejaste
en ese tiempo que no sé dónde buscar
dónde guardarlo sin que duela o sin que den ganas de enrollarme
y regresar otra vez a serpiente de dos cabezas.

giro para inventar otra ruta en que los muertos se arrojan a los acantilados
se ahogan sin la melancolía
de Ofelia, con la tristeza
cada vez que los habitan demonios
se dejan envenenar
y matan
te cantan una noche como hoy
mientras dura el ritual de la ceniza:

si lo que te obliga a lamer mi sexo cada noche
a querer estancarte en el lago del ajenjo
si el orgasmo son mis cárceles
estrepitosas

si lo que te obliga
a cada mordida sin conclusión
sueño de vampiro
son mis murmullos
los roces de vocales con mi lengua;
si lo que buscas es la navaja
de mis palabras, entonces callaré
abandonaré al silencio ahí donde pueda serte
más errático
éter viajando en la cabeza.

13/07/09

Orgullo Chiva / 7 poetas de Guadalajara / Alejandro Mitre





Alejandro Mitre (Guadalajara, Jalisco, 1980). Ha colaborado en las revistas: "Metrópolis", "Letrambulario", "La Gaceta", "Periódico de Poesía", "Ventana Interior", "Letras en Rebeldía", "Azul@rte", "La Casa del Tiempo", "E. Poéticas" y en el blog “Mis poetas contemporáneos”. Está incluido en el Panorama de poesía mexicana (Los Acúfenos, 2009). Es autor de los poemarios Diáspora de la mansedumbre (edición de autor, 2007) y Anatema del crepúsculo (de próxima publicación).





Poemas



ANATEMA DEL CREPÚSCULO


(1)

La Tierra es un poco más que azul.


Bajo esa transparencia la náusea se redime,

se convoca a los excesos y el hábito sucumbe.

Será tal vez que hemos llegado a otras cimas,

otros climas cobran vida,

otra vida se mueve en las alturas,

las alturas sucumben como peces.


Desde esas nubes todo es más azul.


Todo equívoco renace.

Las nubes nunca tomarán las formas de los sueños,

a menos que sean los de un vetusto infante.






(3)



Los cielos viven lo que el hombre intuye.

(Anónimo del siglo VII)


Los cielos son los cielos

y nombrar la claridad es un abismo

que prefiero evadir

igual que a un horizonte de aves,

igual que el despertar de la cera,

diferente al calentamiento global

y al ayuno de las calamidades.


El cielo será los cielos

y un túnel está cayendo

gota agota su amplitud,

su eco se achica en la fila

de sopesar la fuerza de los astros,

de transpirar la lectura del Chilam Balam,

de decantar la voz que no es la mía

y es de todos los que no asisten

a la sublevación y al cubículo

donde la sangre cohabita cúbica(mente)

con el raciocinio y la piedra.







(15)



Ha sido tropezar con el ayuno y el estropicio

que se concentra en el semáforo inalámbrico.


Con estrías de la voz y el gazapo inerte,

estricto es el congal, la lámpara, la calle alada

y helada es la circunstancia de los transeúntes

y por si acaso, acoso o acuso

de la verdad a la gracia

no para hundirme, sino para levantarle

el vestido a la belleza

y sentármela en las piernas como Rimbaud,

ese estridente seminarista del trueque en África.





(17)


Un tiempo diferencial se mimetiza,

se sustrae de la glorieta

donde ha crecido la velocidad

espontánea del ser,

del pensamiento que cae como un kilo de algodón,

como la sombra del agravio

insostenido por el reino de la sangre.


Pasa un clima que ensordece

los pasos y la mirada del camino.

Se avanza pero las piernas

no responden al llamado que hurta

el corazón de lo esporádico

y estamos ciertos

que el viaje es una ramificación del espíritu,

que ejerce tensión en el espacio.






(18)



Hay una integración de los despojos,

de las sucesivas interpretaciones del asco,

del porvenir que está pariendo moscas

en los acercamientos del habla y la cordura.

Hay un crepúsculo que no se rinde

y que escrupulosamente ya partió

dejando en su huellas como una luz

el remordimiento,

el alza en el costo de los enseres espirituales

y una torpe directriz en la resistencia

del caparazón de las tortugas.






VAN GOGH



Detrás de las ciudades

Sólo hay girasoles,

Ex_tensos girasoles:

¡Repicando! ¡Repicando!

Hacia el fondo.



En el caudal, en la cisterna,

En las aldabas líquidas

Del sueño:

¡Ocretando! ¡Ocretando!

En la frente del suburbio,

En el pedestal, en el arrecife

Y en la mirada oblicua

De los dementes.

10/07/09

Orgullo Chiva / 7 Poetas de Guadalajara / Carlos Vicente Castro





Carlos Vicente Castro (Guadalajara, 1975). Es autor del libro "Carcoma" (Paraíso Perdido-Écris des Forges, 2006). Obra suya se incluye en antologías como "Un orbe más ancho. 40 poetas jóvenes" (UNAM, 2006) y los Anuarios de poesía mexicana 2004, 2006 y 2007 (FCE). Obtuvo la beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en 2006-2007 y la de Jóvenes Creadores del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes en 2004-2005. Es editor de la revista de poesía "Metrópolis".




Poemas




Sísifo mira la TV


La luna es una piedra
en el desierto: un escorpión aguarda debajo
mientras vemos a lo lejos el cometa.
Un cometa es una culebra coralillo. La coralillo, un coral
en movimiento, le pregunto a Sísifo,
que cargó una y otra vez su prisión
por un campo minado.
Pero Sísifo mira la TV y no contesta. Ve miles de piedras
arrastradas por miles de Sísifos: átomos
con la iniciativa colgada al hombro, electricidad al vacío.
Estamos en los albores de una época de sayayines, dice por fin. El mundo
se arrisca las mangas para alistarse a pelear
contra sus propios demonios. ¿Qué demonio salta sin un empujoncito
de un cuarto piso?
A los demonios también les da vértigo. El tiovivo les causa mareos,
les retrasa la regla. Aunque no tienen reglas: su primera
regla. Defina demonio: un basurero que sufre de vértigos y se pierde
como un punto en la solidaria oscuridad, un ovni, un carrusel en la
mente. No, no hay nada alrededor, hay un vacío como el que existe
de estrella a estrella.





De asociaciones creativas


La creatividad, Frika, es todo menos dar la vuelta, como gustan de darla
en salones publicitarios. Bueno, depende de cómo demos la vuelta,
de cómo nos paseemos
por entre los laberintos de las asociaciones, sean civiles
o como la tuya, una asociación de frikis contentos con su suerte.
Una asociación muy remunerable. Como para vivir de las propias rentas.
Porque a mí me interesan las rentas, las aparatosas y definitivamente
atractivas rentas que nos esperan en el paraíso del videoclub.
También tu colección es impresionante, mi F mayúscula, MI NENA.
Con que debo aclararte que lo que más me llama la atención en los videoclubes en realidad
son las apuestas. Sí, las chicas apuestas, mi buena Frika.
Pero como tú ninguna. Eres apuesta y frágil. Y a ti, no creas
que se me pasa de largo, cuando nos zambullimos entre títulos como haraganes,
te vuelven loca las biografías,
lo sé pese a mi pésima memoria y a mis peores modales.
Y es que son las grafías de una vida que no vivimos,
y después de todo no podemos vivir todas las biografías,
y por si fuera poco tú las quieres vivir todas en lo que el DVD marca STOP.
Veámoslo desde afuera: ni siquiera has fumado tu propia biografía
y la mía anda divagando por entre un plano cartesiano con tu geométrica figura.
.´. amantísima Frika, creativísima, démonos una vuelta por tus coordenadas
y hagamos como si nos estuviéramos observando
desde el otro lado de la pantalla, mientras nos tocamos a escondidas
los pies para sabernos vivos
y engullimos tus pizzitas caseras horneadas con pan de caja.






Ya que la patria viene a cuento


La libertad no es una bandera, estimado Sísifo.
Ese trapo que ondea en un parque público plagado de heces perrunas
ha servido para limpiarse la boca después de un gran bocado.
No es que me caiga tan mal que nuestro vecino del norte –entre otros–
haya lanzado la gran mordida a este desabrido pastel de país:
al menos tenemos nuestros convidados de piedra
a los que tomamos por héroes mientras por ellos nos toman el pelo.
Lo cierto es que un patriota hoy
canta mal las rancheras. Y a mí no se me da entonar.
Por eso te respondo así, S, cuál es tu patria
si navegas con bandera ajena.





La oficina es un caballo blanco como el día


¿Estamos solos en medio del blanco desierto? Paredes, escritorios,
clips, camisas de fuerza, así
un vómito monotono.
La oficina
cabalga a trote como un teclado, un caballo blanco de redoblado paso interminable. ¿Estamos
ensillados en el día que come piedras
y pienso?

Hasta el aire está acondicionado.

Si dejas de creer, una abeja extravía el soporífero sabor de su celda…

¿Importa morir como un bicho aplastado por un cuaderno a rayas? ¿Y si la blancura llama con esa intensidad que sólo conocemos los coleópteros?

No, no. El suicidio no es para pronoicos atareados en la astrología,
rogando por que la muerte pase a segundo plano, a última instancia, en las penúltimas páginas
del balance,
la estrategia.

El plano que sigo ahora es el que me deslumbra.





Las sombras de la caverna parecen tener tu forma, Frika


En la caverna aludida por Platón,
ese dicharachero lenguaraz, mi también aludida Frika,
las sombras parecen tener tu forma
y sólo pensarlo me provoca tal estado emocional que el cabello se me cae
como una lenta lluvia ácida (mientras la calvicie
empieza a despejar mi mundo, tú eres historia).
La idea me trastorna el sueño, me lleva a evadir la frenética costumbre
de acicalarnos antes de que el día dé sus primeros pasos,
sus últimos reparos.
Extraño hacer el amor y las buenas costumbres
que trae consigo.
La idea me ronda como los matones de un judío prestamista,
la telefonista de un político en periodo de elecciones
o como un mosquito con la luz apagada.
Al imaginar que la vida es un velocísimo cohete que se aleja de nuestras órbitas
con los últimos recuerdos de la silenciosa catástrofe,
sin pasajeros casi, mi atónita Frika, mi casi,
se me endurece el corazón.